miércoles 3 de diciembre de 2008

Amor soñado


Sueños de almohada

Apareciste, un día, de la nada, y como de la nada te aprendí amar.
Nos fuimos envolviendo en una maraña, de sentimientos. Casualidad, bella casualidad. El amor llegó, y con ello, el deseo, sueño, con tenerte conmigo.
Te he dicho que mi cama está vacía, esa cama que ocupas noche a noche espiritualmente. Y haces que sucedan tan maravillosas experiencias en mí.
Cuando cierro mis ojos, abrazo mi almohada, te veo venir hacia mí, parado al pie de mi cama, me levanto, te tomo en mis brazos, acaricio cada parte de tu cuerpo, mis labios son como olas que arrasan tu cuerpo violentamente, pasando por las profundidades y las elevaciones naturales en ti.
Tus manos se deslizan por mi cuerpo, vibrando me entrego a ti, nuestro fluidos salen naturalmente, me siento humedecida de amor, de emoción, tu con tu virilidad penetras en esas aguas, sumergido totalmente, profundamente, acompasadamente, como la melodía mas bella a los oídos.
Así, con suavidad, una y otra vez, me gusta sentirte, pero mas me gusta estar yo poseyéndote, subo a tu montaña, me poso en ella, esta majestuosa, siento su poder, me abalanzo siento su totalidad, dentro de mí, me poso, me levanto, me vuelvo a posar y así pasan los minutos.
Siento tu roce en mí, como un viento fuerte que hace vibrar lo más profundo de mi ser, siento como mi cuerpo va entregándose, va cayendo como en un abismo profundo de éxtasis.
Vibra mi cuerpo, mi cerebro no resiste las descargas de tanto placer, me embarco en este viaje profundo, me dejo llevar, cual barco en alta mar por una tormenta, sin poner resistencia, sin rumbo, solo el placer que me das tú acompañándome en este viaje.
Los dos a la vez, entregándonos en la intimidad de nuestras vidas, de nuestras almas, de nuestro existir.

Silvana







Guatemala

domingo 16 de noviembre de 2008

La pequeña de mi sueño


A UNA NIÑA

Niña gentil que a la vida
despertaste alegre ayer,
como en Oriente despierta
la luz al amanecer.

Niña, que del oro cielo
viniste al mundo a caer,
como aljofarada gota
del nítido rosicler.

Y en inmaculada cuna
te remeciste después,
como ilusión que se mece
del sueño al dulce vaivén.

Niña de cabellos de oro
y de labios de clavel
Son de rosa tus mejillas
es de raso tu alba tez.

Es tu sonrisa inconsciente,
de ángel tu mirada es,
y como brilla una estrella
brilla el candor en tu sien.

Dichosa tú que del mundo
pasando vas el dintel,
sin sospechar que las flores
espinas tienen también.

En mi canto, bella niña,
le ruego al Dios de Israel,
que la virtud de tus años
tierno, en otros te dé.

Para que ese mundo, nunca,
con su lodo y fetidez,
ensucie de tu pureza
el blanquísimo glasé;

Qué siempre tú, mariposa
en primoroso vergel
hueles y en las flores halles
ánforas ricas de miel;

Que dé calor a tus alas
el santo sol de la fe,
y que jamás una espina
tus alas llegue a romper.

Antonio Plaza

domingo 5 de octubre de 2008

Sueño de mis entrañas


APEGADO A MÍ

Velloncito de mi carne,
que en mi entraña yo tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.

No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!

Gabriela Mistral

martes 26 de agosto de 2008

Sueño perturbador



UNA OBSESIÓN PUNZANTE

Una obsesión punzante, fresca y llena de sentimentalismo
de la adolescencia; el anhelo imposible que vuelva lo que no
ha de volver ya; todo en los paisajes del amor primero, del cariño
noble, sin otra pena que la inventada, sin más dolor que el que
hace brotar las primeras lágrimas, que brotan porque sí, porque tienen que brotar; un dolor que es como el preludio confuso del
dolor de la vida… ¡El corazón en la mano, abierto y llorando
por heridas! Qué se yo… No sé…


Juan Ramón Jiménez

sábado 2 de agosto de 2008

En sueños se desvanece



ECLIPSE

Se han posado sobre mi rostro
alas azules: tus dedos
Salvaje,
Libre: tu cuello
Caracolas de mar: tus orejas
Dulces provocaciones: tus besos
No desciendas!
Colinas te esperan.
En el centro de la tierra
la mitad de mi ser
Más,
abajo
mares intrépidos
amenazan con ahogar
tu vuelo nocturno.
El tiempo ha detenido en la rosa roja
el íntimo perfume del encuentro
Que aún no te sorprenda la aurora
pues la noche se ha encargado de guardar
el secreto de un ECLIPSE...


Elizabeth Aristizabal

sábado 26 de julio de 2008

La flor de tus sueños



LAS ROSAS PALPITABAN ENCIMA DE TUS SENOS

Las rosas palpitaban encima de tus senos
duros. Como una flora de las blancas batistas
que tus brazos rosaban cálidamente llenos,
los encajes tentaban con carnes entrevistas

¡Qué cándida lujuria en tus bucles con lazos
rojos! ¡Oh, tus mejillas, mates como jazmines,
bajo la llama negra de los hondos ojazos
sobre la pasión cálida de las rosas carmines!

Ibas hacia la vida con todo tu tesoro
intacto… Me mandaste tus pájaros de amores…
¡y te besé, temblando, tu alegría de oro
con un miedo doliente de poner tristes tus flores!


Juan Ramón Jiménez

domingo 20 de julio de 2008

Sueños de colores



Seis cristales

En un juego de luces y sombras
Se acerca la noche
Encerrados en seis cristales
Entregando nuestro ser…
Cuerpos sudados, nervios de punta
Labios secas, manos perdidas
Pauta, cambio, cuerpo a cuerpo.
Lengua en busca del botón sagrado
Lamido, mordido, satisfecho.
Escalando rumbo a los volcanes en erupción
Jugándolos, saciándolos,
En busca de lo más bello.
Encontrado, clímax total
Gritos, gemidos, mordidas
Cristales húmedos, olor a placer
Cuerpos agitados, cansados.
Mente en blanco, paciente, silencio total
Choque de labios, lengua a lengua
Saliva de amor fluyendo.
Momento
¿Sombras? ¡Luces!
Luces mañaneras, cristales claros
Se entregaron nuestros seres.
¿Sorpresa? ¡No! alegría
Amor puro entregado
Dentro de seis cristales.

Pablo Osorio
Guatemala